jueves, marzo 13, 2025


Equipo de baile del bosque Equipo de Danza Woodland: Un legado de crecimiento y dedicación

Desde el principio, Andria Terry, entrenadora de baile de la Preparatoria Woodland, tuvo una visión de futuro. Cuando propuso la idea de un equipo de baile a la administración escolar, la aprobaron, con una condición: el equipo no competiría en su primer año. En cambio, el Equipo de Baile de Woodland se centró en presentarse en partidos locales y participar en exhibiciones de baile en competencias, aprovechando el tiempo para perfeccionar sus habilidades y observar el mundo competitivo de la danza.

Ese comienzo lento y constante no desanimó al equipo. Sentó las bases del éxito que vendría después.

Construyendo un legado

Doce años después, el Woodland Dance Team se ha convertido en una fuerza indiscutible. El equipo ahora cuenta con 15 miembros dedicados, incluyendo 10 bailarines que regresan de la temporada anterior. Su evolución como equipo ha sido clave para su continuo éxito.

Durante los últimos dos años, se han clasificado a los regionales, lo que les ha permitido competir en los nacionales. Sin embargo, el entrenador Terry sabía que necesitaban más experiencia para ser verdaderamente competitivos a nivel nacional. Esa experiencia la obtuvieron en su reciente participación en los nacionales, un evento que marcó un antes y un después para el equipo.

Crecimiento en el escenario nacional

La participación en los nacionales generó un crecimiento rápido y transformador.

“El crecimiento fue asombroso”, dijo Terry, con el orgullo por su equipo reflejado en su sonrisa. “Aprendieron a confiar los unos en los otros y a trabajar en equipo”.

Aunque estuvieron a punto de llegar a la final, el rendimiento del equipo fue el mejor que jamás habían tenido. Aplicaron todas las lecciones aprendidas, no solo sobre danza, sino también sobre trabajo en equipo, resiliencia y confianza.

“Bailaron mejor que nunca y realmente bailaron como una unidad”, dijo Terry.

Más que solo baile

Para Terry, la danza no se trata sólo de movimiento y coreografía: se trata de inculcar habilidades de la vida real que sus bailarines llevarán consigo más allá de la escuela secundaria.

“Aprenden a trabajar duro y tener éxito, pero también a fracasar y a superarlo”, explicó. “Aprenden lo que significa ser parte de una comunidad y a apoyarse mutuamente”.

Estas lecciones de perseverancia, trabajo en equipo y crecimiento personal van mucho más allá de la pista de baile, preparando a los bailarines para los desafíos que enfrentarán en la vida. Los estudiantes de baile coinciden. Cuando se les preguntó qué les había enseñado ser parte del equipo de baile, compartieron muchas enseñanzas.

Lecciones de trabajo duro y mentalidad

Taya Smith enfatizó el poder de la mentalidad para superar los desafíos.
Estar en el equipo de baile de la preparatoria Woodland me ha enseñado a esforzarme al máximo. Para lograrlo, lo más importante es cambiar la mentalidad. Puede que tengamos entrenamientos de más de seis horas o madrugando, pero si piensas en la mejora que lograrás y mantienes la mentalidad de que lo único que te frena eres tú mismo, verás cambios drásticos.

Samantha Shores se hizo eco de este sentimiento y atribuyó a la danza el haber moldeado su ética de trabajo.
¡Ser parte del equipo de baile me ha enseñado el valor del trabajo duro! Recuerdo todos esos largos ensayos en los que nos esforzábamos por perfeccionar nuestras rutinas. Esos momentos han ayudado a forjar mi sólida ética de trabajo actual.

Superando los límites

Para Jasmine Wilson, el equipo ha sido una fuente de motivación y autodescubrimiento.
Este equipo me ha enseñado que puedo superarme a mí misma mucho más de lo que jamás imaginé, no solo en la danza, sino también en la vida. Quiero mucho a todas las chicas de este equipo y no puedo imaginar la vida sin ellas.

Hanna Duncan reflexionó sobre la disciplina y el trabajo en equipo que ha adquirido.
Ser parte del Equipo de Danza Woodland no solo me ha enseñado a ser mejor bailarina, sino también mejor persona. Me ha inculcado la importancia de la disciplina, el trabajo en equipo y la resiliencia. Tras incontables horas de práctica, he aprendido que la dedicación, la mentalidad correcta y el compromiso son clave para mejorar tanto individualmente como en equipo. Trabajando en equipo, he llegado a apreciar el valor de la confianza y la comunicación efectiva, ya que cada miembro juega un papel crucial en la creación de una actuación armoniosa. La danza también me ha enseñado a afrontar los desafíos y los contratiempos con elegancia, ya sea dominar una rutina difícil o superar los nervios antes de una actuación. En definitiva, formar parte del Equipo de Danza Woodland ha moldeado mi carácter y me ha inculcado una sólida ética de trabajo.

El poder del trabajo en equipo

Olivia Mason habló sobre la motivación incomparable que supone estar rodeada de compañeros de equipo con ideas afines.
Estar en este equipo de baile me ha enseñado que estar rodeado de personas que tienen el mismo objetivo que tú te motiva de una manera inigualable. Presentarse y dar el 110% no se trata solo de mejorar para ti mismo, también lo estás haciendo para tu equipo. Si te falta dedicación, ética de trabajo o la mentalidad adecuada, se hace evidente. Así que al entrar a la práctica, es Es fundamental dejarlo todo atrás y abrir la mente al progreso y al crecimiento. A través de este camino, he forjado amistades para toda la vida y recuerdos que atesoraré por siempre.

Brooklynn Woolfe enfatizó la importancia de rodearse de las personas adecuadas.
Una de las cosas más importantes que me ha enseñado la danza es cómo es un verdadero equipo. Cuando llego a practicar y bailo con chicas que aman hacer lo mismo que yo, mi energía se eleva muchísimo al saber que bailo con las personas que más quiero y en las que más confío. Me ha enseñado la importancia de rodearme de las personas adecuadas para poder esforzarme por ser la mejor versión de mí misma.

Lecciones que van más allá de la danza

Para Katera Rappleye, las lecciones aprendidas en el equipo de baile han dado forma a su enfoque ante los desafíos de la vida.
Estar en el equipo de baile de Woodland durante los últimos cuatro años me ha enseñado muchísimas cosas, tanto de baile como de vida. Aprender a superar los límites de mi mente ha sido fundamental en la danza, especialmente este año. Cambiar mi mentalidad para centrarme en el resultado y esforzarme por mi equipo, en lugar de centrarme en el dolor o la lucha, ha sido transformador. He aprendido la importancia de la dedicación y el esfuerzo para obtener resultados de los que estoy orgullosa. Confiar en que mis compañeras están tan dedicadas y enfocadas en alcanzar nuestro máximo potencial como yo ha creado un equipo tan exitoso y motivado. Esta experiencia me ha enseñado a ser responsable, confiable, servicial y trabajadora; cualidades que llevaré conmigo en todos mis proyectos futuros.

Trinity Busig compartió cómo la danza la ha ayudado a crecer de múltiples maneras.
Estar en el equipo de baile de Woodland estos últimos cuatro años me ha enseñado muchísimo: a ser parte de un equipo, a tener autodisciplina y a superarme a mí misma más de lo que jamás imaginé. Me ha ayudado a desarrollar mi confianza y mis habilidades de comunicación. Sin la danza, creo que me habría perdido muchas oportunidades y experiencias increíbles, y he creado muchísimos recuerdos que durarán toda la vida.

Matti Moss destacó la autodisciplina y la confianza que ha adquirido.
La danza me ha enseñado un profundo sentido de la disciplina, demostrándome que el esfuerzo constante y la práctica siempre dan sus frutos. He aprendido la importancia del trabajo en equipo y la comunicación. Ha fortalecido mi confianza, enseñándome a aceptar la vulnerabilidad y a superar mi zona de confort.

Athena Franklin resumió su mayor lección de la danza.
"El trabajo duro da sus frutos. Sigue adelante". “Prácticas duras, confía en tus compañeros de equipo y, lo más importante, esfuérzate al máximo”.

Kylie Whitmire reflexionó sobre cómo la danza ha desafiado su crecimiento personal.
Ser parte del equipo de baile de la preparatoria Woodland me ha enseñado muchas cosas importantes, como salir de mi zona de confort y aceptar la incomodidad. Ya sea actuando frente a otros o aprendiendo a confiar en mi cuerpo, la danza me ha desafiado a crecer. Cuando bailas, te expresas sin usar palabras, y eso me ha dado mucha confianza en mí misma y conciencia emocional. La danza también me ha enseñado la importancia de tener un vínculo fuerte con mis compañeras. Generar confianza y apoyo dentro del equipo me ha demostrado lo vital que es confiar en los demás y trabajar juntos.

Más que solo baile

A través de largos ensayos, madrugadas y ensayos extenuantes, estos bailarines han aprendido más que solo coreografía. Han desarrollado resiliencia, autodisciplina, trabajo en equipo y confianza, habilidades que les acompañarán mucho después de dejar la pista de baile.

Para Terry y el equipo de baile de Woodland, lo tienen claro: la danza es más que solo movimiento. Es la base de la vida.

Mirando hacia el futuro: el camino hacia el Estado

Con la temporada de competencias en pleno apogeo, el equipo ahora se centra en su próximo gran reto: la competencia distrital el 15 de marzo en la Preparatoria Mountain View. Un buen desempeño los clasificaría para el campeonato estatal el 28 de marzo en el Yakima Valley Sun Dome.

Independientemente del resultado, el impulso del equipo nunca decae. Las pruebas para la próxima temporada se llevan a cabo en mayo, y el equipo se esfuerza por inspirar a la próxima generación visitando la Escuela Secundaria Woodland, lo que despierta el interés por la danza entre los futuros estudiantes de primer año.

A medida que el equipo de baile Woodland continúa evolucionando, una cosa sigue siendo segura: su dedicación, resiliencia y pasión los mantendrán avanzando, paso a paso.